Energías renovables para la producción térmica: Biomasa

ENERGÍAS RENOVABLES PARA CALEFACCIÓN Y AGUA CALIENTE SANITARIA

El uso de las energías renovables para la generación de energía térmica en las industrias, instalaciones agropecuarias e incluso oficinas y viviendas es, hoy en día, una realidad. En la actualidad la tecnología existente permite el uso de energías renovables con los más óptimos rendimientos energéticos y en las condiciones de máxima seguridad de uso y fiabilidad.

Las fuentes renovables que son susceptibles de ser aprovechadas térmicamente son la biomasa y el biogás, el sol y la geotermia.

La biomasa es un recurso energético ecológico que agrupa a todos aquellos materiales de naturaleza orgánica, fundamentalmente de origen vegetal. El empleo de biomasa como combustible requiere que sea adquirida a las empresas que se dedican a su comercialización o a otras empresas productoras de biomasa que garanticen la calidad del producto.

La energía solar puede ser utilizada para aportar gran parte de la energía térmica necesaria para la climatización.

La energía geotérmica se encuentra en el interior de la tierra almacenada en forma de calor. Según la zona geográfica, la temperatura es diferente y determina el posible aprovechamiento energético:

Las energías renovables para generación térmica pueden ser utilizadas:

Entre estos, la biomasa se considera la principal fuente de calor renovable en los Planes de Acción de  Energías Renovables EU27.

BIOMASA

Antes de la introducción y generalización del uso de los combustibles fósiles (carbón, gasóleo y gas) se utilizaba biomasa para la calefacción de edificios. La leña recogida en el bosque, para quemarla en chimeneas abiertas, estufas y cocinas calefactoras, donde se podía aprovechar el calor de la combustión para cocinar, hornear, calentar la estancia, y calentar agua para ACS y en algunos casos para enviar a radiadores en otros puntos de la vivienda.

La biomasa utilizada para calefacción en la actualidad, sin embargo, tiene el mismo origen y principio de funcionamiento, pero debe cumplir los requisitos de cualquier instalación actual de calefacción, ofrecer el mismo grado de confort, automatización y eficiencia con la mejora de utilizar un combustible renovable, neutro en CO2 y con posibilidad de producción local.

Las calderas de biomasa son similares a las de gasóleo, pero algo más voluminosas. De la misma manera, el volumen del combustible también es mayor. Estas calderas producen cenizas, dependiendo del combustible entre el 0,5% y el 2% del combustible quemado. Estas cenizas se pueden utilizar como abono, o gestionar como un residuo doméstico.

La inversión inicial es algo mayor, pero el ahorro en el combustible permite amortizar rápidamente el incremento en la inversión inicial. Además existen subvenciones y beneficios fiscales (IRPF) para promover su instalación.

Ventajas

  • Es una fuente de energía limpia e inagotable. Apenas contamina el medio ambiente y no contribuye a la destrucción de la capa de ozono.
  • Disminuye la dependencia de los combustibles fósiles.
  • Ayuda a la limpieza de los montes y al uso de otros residuos de origen industrial.
  • Fomenta la creación de puestos de trabajo de carácter local.
  • Tiene un coste inferior a la energía convencional.

Inconvenientes

  • Los rendimientos de las calderas de biomasa son algo inferiores a los de combustible fósil líquido o gaseoso.
  • La biomasa posee menor densidad energética, lo que hace que los sistemas de almacenamiento tengan que ser mayores.
  • Los sistemas de alimentación de combustibles y  eliminación de cenizas pueden requerir mayores costes de mantenimiento.
  • Los canales de distribución de la biomasa no están tan desarrollados como los de los combustibles fósiles: gasoleo y gas natural.